Entendiendo las Masculinidades Positivas

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Entendiendo las Masculinidades Positivas

¿Qué son las Masculinidades Positivas?

Para referirnos a las masculinidades positivas, indudablemente debemos comenzar por definir lo que significa para nosotros los hombres, la masculinidad. Esto implica necesariamente hacernos una serie de preguntas y además, es un tema que genera en las personas diferentes reacciones. Lo importante, es que éste tema nos pone a pensar, convirtiéndolo en un espacio que llama a la duda, a la propuesta y luego al cambio.

También es importante señalar, que lamentablemente en nuestro país, es poco socializado y poco debatido, lo que nos invita a realizar un esfuerzo aún mayor a fin de difundirlo en los espacios de nuestra sociedad, como la familia primordialmente, la escuela y la comunidad, instituciones éstas, encargadas de aportar a nuestra vida, la información que nos permite desarrollarnos y desenvolvernos en sociedad. Es una tarea necesaria y reconfortante porque implica un reto, un desafío, un compromiso que supone cambios personales y sociales.

Empecemos por decir que la masculinidad, se refiere a cómo nosotros los hombres, nos comportamos en nuestro entorno, cómo actuamos y cómo nos socializamos, con nuestros semejantes, de acuerdo a ciertos mandatos, normas, prácticas y discursos, que al ser asumidos, como lo establecen ciertas normas, nos asigna a los hombres, una posición social privilegiada respecto a las mujeres, otros hombres y otras identidades. Pero ¿De dónde provienen estos mandatos y normas, que nos exige este comportamiento?

El Patriarcado

El patriarcado, que se define como una organización sistémica, en la que el dominio del hombre, es superior al de la mujer, ya que se refiere a un sistema creado para mantener y reproducir la dominación masculina y la subordinación femenina, mediante el otorgamiento del poder de todas las grandes instituciones de la sociedad a los hombres, privando a las mujeres de dicho poder. Sin embargo, esta situación ha cambiado un poco, de una manera muy incipiente.

El patriarcado, nos ha enseñado que como hombres no debemos expresar nuestros sentimientos más profundos, especialmente si son de vulnerabilidad, temor, tristeza, dolor o inseguridad. Estos sentimientos deben ser controlados y bloqueados, como si no fueran parte de nuestra masculinidad, porque al manifestarse, nos colocan en una situación de rechazo ante otros hombres, ya que los mismos, están asociados al hecho de ser mujer.

Las emociones en los hombres

En cuanto a las emociones y la vida, como hombres tenemos grandes dificultades para hacernos cargo de los sentimientos más profundos y percibimos nuestros sentimientos con una lógica de “todo o nada”, “blanco o negro”, sin grises, lo que no nos permite distinguir entre toda la variedad de las emociones humanas existentes. Todo esto, se refiere al modelo de hombre que la sociedad enseña, ésta es la forma en que la mayoría de los hombres hemos aprendido, esa forma de ser, y que nos hace pertenecer y nos define como integrantes de la masculinidad hegemónica.

Lo que se espera del hombre

Desde pequeños aprendemos, que tenemos que prepararnos para ser el hombre, el jefe, el padre que tomará algún día el papel del hombre adulto. Como niños no se nos da alternativa, y cuando llegamos a nuestra edad adulta, ya hemos interiorizado esta información y por consiguiente, nos relacionamos con otras personas, especialmente del otro género, desde esa posición.

Se nos dice que “los hombres no lloran”, y bloqueamos desde muy pequeños nuestros sentimientos de afecto, ternura y cariño, mas no, lo referido a la rabia, ira y violencia. Se nos enseña que el hombre tiene que mostrarse fuerte, seguro de sí mismo, competitivo, ganador.

Ser un “hombre de verdad”

El hombre demuestra su hombría a través de rasgos exteriores: debe hacer cosas, debe mostrar logros, debe actuar de determinada manera, debe controlar a las demás personas, o sea, ser el proveedor, el protector, ser honorable, ser una potencia sexual, ser autosuficiente, entre otros rasgos, y a esto lo llamamos, los “mandatos de la masculinidad hegemónica”, y quienes acaten éstos mandatos son considerados dentro de la masculinidad culturalmente esperada o “normativa”, y quienes se salen de ese modelo son rechazados, porque el “ser hombre de verdad”, es ser lo opuesto de una mujer; no ser nada femenino.

De hecho, la masculinidad se construye sobre la base de la negación y el repudio en sí mismo de todo aquello que se considera femenino, ya que se considera que lo femenino es inferior. Lo referido anteriormente cobra mayor relevancia por el impacto tan terrible que causa en nuestras mujeres y niñas, quienes son las receptoras directas del daño que generan estas conductas, a través de la violencia basada en género.

Otras formas de masculinidad

Ante esto, surgen lo que llamamos masculinidades positivas, que vienen a enseñarnos otras
formas de ser hombres. Para ello, debemos revisarnos, cuestionarnos y modificar patrones de
pensamiento y de conducta que proceden de las formas en que hemos sido socializados. Este
proceso incluye la participación activa de hombres y de mujeres, con la finalidad de reducir y
erradicar las violencias machistas, y construir relaciones menos desiguales, que no se arroguen posiciones de jerarquía ni naturalicen privilegios, que valoricen y promuevan la equidad, la reciprocidad y el consentimiento.


Con las masculinidades positivas, se espera un hombre que se involucre en los procesos de construcción de la equidad de género, que sea sensible, que sepa escuchar, dialogar, manejar las diferencias de manera pacífica, que respete el medio ambiente, que sepa expresar su enojo sin llegar a la violencia, que pueda trabajar en equipo con hombres y mujeres, que acepte y respete otras ideas distintas a las suyas, que pueda vivir la sexualidad de una manera responsable y afectiva.

Es un trabajo que se va haciendo paso a paso para poder obtener el cambio tan deseado por esta sociedad, pero entre todos y todas lo vamos a lograr.

Escrito por Eduardo Depablos – Docente, egresado UPEL, equipo de apoyo Uniandes A.C.

2 Comments

  1. Maria Pernalete dice:

    Excelente artículo, contenido como este es el que debería ser viral

  2. Neyla Moronta dice:

    Resulta Interesante y muy oportuno el tema ante la reconsideración del papel del hombre frente a la familia en estos tiempos de crisis de los valores sociales, para retomar la compleja y justa relación entre ambos roles frente a la formación de nuestros hijos.

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